BEIRUT.- Una serie de ataques con morteros y comandos suicidas dejaron 48 personas muertas y 90 heridas ayer en un distrito de Aleppo que está controlado por el Gobierno sirio.

La agencia estatal de noticias SANA indicó que los suicidas detonaron dos coches cargados de explosivos dentro de la plaza central Saadallah al Jabari, aledaña a un club de militares, dos hoteles y una oficina de telecomunicaciones. Las explosiones fueron seguidas por una serie de ataques. Las imágenes proyectadas por los medios oficiales mostraron restos de un edificio y varios cadáveres de soldados.

La ofensiva coordinada por la insurgencia forma parte del ataque rebelde contra las fuerzas del presidente, Bashar al Assad, lo que llevó a duros enfrentamientos que destrozaron gran parte de su mercado medieval, patrimonio histórico de la humanidad.

El mandatario sirio visitó el martes la ciudad, para monitorear personalmente la evolución de la lucha, y ordenó el despliegue de 30.000 efectivos para reforzar los operativos en la convulsionada provincia.

El Ejército leal a Al Assad también sufrió una docena de muertos en combates en una localidad de la provincia de Idleb, en el noroeste del país, según informó el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Obuses sobre Turquía

La tensión internacional regional aumentó nuevamente ayer, luego de que obuses disparados desde territorio sirio cayeron en una localidad del sureste de Turquía y causaron cinco víctimas fatales y numerosos heridos. "Una mujer fue despedazada por la explosión delante de mis ojos. También hay niños muertos", subrayó un habitante de Alçakale, localidad cercana a un puesto fronterizo.

En las zonas limítrofes operan numerosos grupos extranjeros en uno y otro bando, como la milicia armada chiíta Hezbollah, un aliado cercano del Presidente sirio; y combatientes suníes islamistas apoyados por Turquía, Arabia Saudita y Qatar. Al Assad pertenece a la minoría alauita, y es avalado por Irán y Rusia. (Reuters-DPA-AFP)